Cada clase comienza con una revisión del material estudiado en las clases anteriores, tras lo cual se introducen nuevos contenidos. La clase consiste en práctica oral con el/la profesor/a, que presenta el nuevo vocabulario o las nuevas estructuras gramaticales y pregunta a continuación acerca de dicho vocabulario o gramática para de ese modo contextualizar los nuevos contenidos. Esta práctica oral está entrelazada con prácticas de lectura y dictados.
La velocidad es la clave
El profesor habla a los alumnos bastante rápido, a una velocidad natural de conversación. Aunque los alumnos puedan encontrar inicialmente este modo de llevar las clases un poco sorprendente, pronto se acostumbrarán, lo que les permitirá en el futuro entender conversaciones en el idioma extranjero a una velocidad natural.
Preguntas
El profesor pregunta dos veces, a alta velocidad, y automáticamente comienza la respuesta por el alumno. Esto permite al alumno entender la pregunta así como preparar la respuesta, lo que hace la clase más emocionante. El profesor no espera pasivamente hasta que el alumno contesta por si mismo, sino que constantemente lo fuerza a dar la respuesta con rapidez.
Repuestas
Las preguntas y respuestas en los primeros estadios del aprendizaje están realizadas de tal manera que ni el profesor ni el alumno las deberían alterar en modo alguno. El alumno practica exactamente aquellas palabras y estructuras gramaticales que están incluidas en preguntas y respuestas. En niveles siguientes se permitirán elementos de invención propia, de ese modo permitiendo al alumno mostrar sus capacidades imaginativas al crear respuestas más originales y sin restringir.
Para poder desarrollar hábitos lingüísticos adecuados, uno debe hablar rápido y sin pararse a pensar. Este procedimiento erradica el hábito de pensar en términos de la lengua madre y después traducirlos al inglés, lo que entorpece la comprensión auditiva y el habla a velocidad natural. El mejor modo de aprender inglés es simplemente hablarlo. Los alumnos responden a las preguntas del profesor de la forma más larga posible para maximizar el tiempo de habla y practicar tantas palabras y estructuras gramaticales como sea posible.
Frecuentes revisiones de los contenidos
El secreto del triunfo del aprendizaje de un idioma extranjero está en la revisión. El aprendizaje de un idioma consiste principalmente en desarrollar reflejos similares a los de interpretar música con un instrumento. Dichos reflejos sólo pueden ser entrenados a través de revisiones frecuentes de los contenidos. Deberíamos repetir la actividad hasta que la podamos hacer de forma automática. Gracias a este sistema de revisiones, los alumnos se sabrán todo el material perfectamente. Esta es una de las ventajas indiscutibles del método directo sobre otros métodos, en los que el material impartido apenas es revisado, dejando así lagunas en los conocimientos de los estudiantes.